29.9.09

td/032 - Aislante eléctrico (Zed)

Columna aislante en porcelana para transformador de alta tensión.

Se trata del último objeto guardado en mi Trastero, pero quiero dedicarle ya un puesto de honor en la colección por las dificultades encontradas para conseguirlo y también porque me da la ocasión de hablar de algunos temas que me interesan especialmente.

Era el pasado mes de abril, y estaba dando una vuelta en bici cerca del pueblo de Pinos Genil (en los alrededores de Granada). Pasé junto a las ruinas de una vieja fábrica, y empujado por la curiosidad, conseguí superar sin problemas las vallas que la cercaban para entrar a echarle un vistazo. Abriendome paso entre la maleza llegué hasta una pequeña construcción alta y estrecha: la torre del transformador...
Ya había divisado, en el exterior, unos aislantes de cerámica, puestos en zonas de difícil acceso. Siguiendo con la mirada lo que quedaba de los cables eléctricos (claramente inactivos), vi que se metían en la única estructura aún cubierta por un techo, así que entré en ella ya con la mirada hacia arriba, casi imaginando lo que podía hallar en su interior.
Efectivamente, superado el umbral desprovisto de puerta, enseguida los vi: en una pared, a una altura de alrededor de tres metros, tres pilares oscuros y cubiertos de polvo, entornillados a una estructura de hierro, dominaban el ambiente, por lo demás casi vacío. Aquello era todo lo que quedaba del transformador.
Sin embargo mi único pensamiento fue: "¡El Zed!"

En la imágen: los tres cilindros así como me aparecieron la primera vez. El objeto de este post es el primero a la izquierda.


Probablemente muchos no sabrán lo que es un Zed, a menos que lo hayan visto en algún documental sobre Egipto antiguo.

El Zed (o Djed) es un símbolo muy común en la iconografía egipcia. A menudo era reproducido en frescos y bajorrelieves desde las épocas más antiguas y se suele arelacionar con el dios Osiris.
Sin embargo, sobre su orígen y siñificado real no hay ninguna certeza. La falta de documentación escrita deja espacio, como de costumbre, a todo tipo de hipótesis y teorías, algunas aceptadas por la egiptología oficial y difundidas como certezas, otras descartadas a priori como fantasías sin fundamento.

Lo que no se puede negar es el valor mágico y trascendente del símbolo.
Según la hipótesi más aceptada, la raíz de la palabra zed siñifica "solidez", "firmeza", y representa la columna vertebral de Osiris. El eje vertical del pilar es la energía que circula libremente, mientras las cuatro líneas horizontales, relacionados con los cuatro puntos cardinales, estabilizan dicha energía.
Tumbado al suelo el Zed representa la muerte, cuando se erige es un símbolo de resurreción. De esta forma simbolizaría la victoria de Osiris contra Seth, de la vida contra la muerte, del órden contra el caos.

Será casual, pero la función del cilindro aislante es precisamente la de envolver un conductor eléctrico, impidiendo (también con la ayuda de los anillos horizontales) que la energía se disperse hacia fuera y de hecho estabilizándola.
Efectivamente una de esas teorías "alternativas", describe al Zed como una antigua fuente de energía.


Para poder tomar en consideración esta teoría, es necesario antes derribar todas (o casi todas) las nociones aprendidas en la escuela sobre los egipcios y las pirámides. Me refiero por supuesto a la función de estos enormes monumentos, que nos enseñaron ser inmensas tumbas de faraones con un ego desproporcionado. Una vez apartado este bulo histórico (del que personalmente ya no tengo dudas), podemos abrir la puerta a hipótesis menos convencionales, como las que ven en las pirámides verdaderos generadores (o quizás receptores) de energía, construidos en épocas muy anteriores a las oficiales, y de las cuales los faraones se habrían apropiado mucho más tarde.

Si he estimulado vuestra curiosidad y queréis segir empujando esa puerta a pesar de las resentidas protestas de vuestra parte racional, podeís empezar por este enlace.

Volvamos ahora a nuestro aislante eléctrico. En aquella primera visita, ayudándome con algunos pivotes de hierro que asomaban de la pared, pude trepar hasta la altura de los tres "zed", pero no conseguí hacer nada más que observarlos de cerca (sobre todo el primero a la izquierda) y verificar su buen estado.
No tenía conmigo ninguna herramienta para destornillar las clavijas oxidadas que lo sujetaban, y tampoco la posibilidad de llevarlo hasta casa. Así que me decidí por una segunda incursión unos días más tarde, esta vez bien equipado y con mochila vacía.

El domingo siguiente volví a aparecer en el lugar armado de alicates y volví a intentarlo.
En aquella ocasión estaba acompañado, y el evento fue documentado con las fotos que podéis ver a continuación... pero fue un fracaso total.

Tuviendo que sujetarme con una mano y con la otra destornillar las clavijas (sin poderlas ver), no podía ejercer fuerza suficiente. Además clavijas y tornillos se movían a la vez, y me hubiera hecho falta una tercera mano para sujetarlos.

Agotado por el esfuerzo, solté la presa y volví a casa, pensando que quizás podría volver a intentarlo con la ayuda de una escalera...
¿Pero cómo podía hacer kilómetros de carretera llevando conmigo una escalera? Y además volver con el peso del objeto...

Dos días más tarde volví a Italia, luego vino el verano, y aparté la impresa de mi mente por un poco (pero con la intención de volver a intentarlo cuando las condiciones lo habrían permitido).

La ocasión llegó a finales de agosto. La ciudad seguía medio vacía por las vacaciones, y aunque el calor no daba descanso, por la mañana era posible salir a la calle sin el temor de derretirse sobre el asfalto.
En primer lugar tenía que solucionar la causa de mi anterior fracaso. Necesitaba algo que me permitiese trabajar con las manos libres.
Tenía unas cuerdas, no de montaña, pero suficientemente fuertes.
Tenía un grillete de acero, que desde hacía 18 años usaba como llavero.
Tenía un objetivo: adueñarme de mi Zed.

Pensé que con la cuerda y el grillete podría intentar fabricarme un arnés de fortuna, y tras una breve búsqueda en internet, llegué a esta página.
En el ejército inglés le llamaban "swiss seat" (sillín suizo)... por lo que me importaba, podía llamarse "columpio de Heidi", pero para el uso que le iba a dar era perfecta.
Desgraciadamente no tengo fotos de mi tercera incursión, pero como seguramente habréis entendido, fue exitosa (menos por el dolor de espalda que me provocó llevar al zed en la mochila hasta casa).

El grande Zed ahora domina mi salón, junto al televisor apagado.
Un objeto moribundo y un amuleto de resurreción. Quizás que juntos puedan generar algo mejor...

DETALLES:
ION-VALVE Modelo: C15
Número de serie: 16517
Potencia soportada: 15 KV
Alt.m.: 1000 / f: 50 (no sé lo que es)
Altura: cm 48
Diámetro max.: cm 19
Peso: 9,50 Kg

Procedencia: Torre del transformador de una vieja fábrica de papel cerca de Pinos Genil, a pocos kilómetros de Granada.

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