Restos disecados de un pequeño ejemplar de la familia de los gekkonidae, encontrado detrás de una maceta en la terraza de mi casa.


Se alimentan principalmente de insectos que cazan en horas nocturnas, y encuentran su habitat ideal en las casas, de campo como de ciudad, refugiándose bajo las tejas o en las grietas de los muros. Para comunicar entre ellos emiten una serie de chillidos muy característicos.

Para que éstas adhieran a la superficie sólo hace falta un pequeño impulso, mientras para despegar la pata la salamanquesa no tiene que hacer ningún esfuerzo: es suficiente cambiar la inclinación de las cerdas y la fuerza de adhesión cesará.
Gracias a estas extraordinarias estructuras las salamanquesas pueden trepar sobre cristal escarchado, sustancias lisas a nivel molecular como el arseniuro de galio, sustancias hidrófilas o hidrófobas, además que en el vacío o bajo agua. Si las patas se ensucian serán suficientes unos pocos pasos para que vuelvan a estar perfectamente limpias.
En la siguiente foto podéis ver un posible pariente del difunto, capturado por mi cámara unos meses antes en el cuarto de baño (la orientación correcta es en vertical, con la base a la izquierda).

Desde este punto de vista la mitología juega un papel unificador, ya que en los rituales y mitos de todas las civilizaciones de la tierra, desde Asia hasta Africa, desde América hasta Europa, nunca ha faltado algún reptil, ya fuera real o fantástico, dios o demónio...


En la mitología egipcia, el monstruo-serpiente Apep, siempre trata de impedir al dios sol, Amon-Ra, de levantarse en el cielo cada mañana.
No obstante, los mismos egipcios tenían en cuenta la doble naturaleza de la serpiente, que asociaban también a la resurrección, a causa de su cambio periódico de piel. Un antiguo texto egipcio, escrito para ayudar a los muertos en su resurrección, sugería al difunto estas palabras:
"Yo Soy la Serpiente Sata de infinitos años,
Yo muero y vuelvo a nacer cada día
Y me renuevo a mí mismo
Rejuveneciendo a diario."
Yo muero y vuelvo a nacer cada día
Y me renuevo a mí mismo
Rejuveneciendo a diario."

En la mitología persa, la serpiente trae enfermedad y muerte. Una vez Ahirman, el espíritu del mal, se transformó en una serpiente que se insinuaba en las almas de los humanos para traerles lujuria, falsedad, avidez, violencia y venganza.
Al otro lado del océano, en el actual Méjico, los aztecas veneraban Quetzalcoatl, la serpiente con plumas (llamada también Kukulkan por los mayas y Gukamatz por los quiché)

Los sacerdotes y los reyes de estas culturas a veces tomaban el nombre de las deidades que adoraban, así que Quetzalcoatl y Kukulkan también son nombres de personajes históricos.
Pero hablando de mitos, es imposible no mencionar a los dragones, criaturas de aspecto reptiloide presentes en muchísimas y diferentes culturas, desde el lejano Oriente hasta Europa.
Estos monstruos mitológicos han jugado también en el mundo cristiano el papel de demónios y hasta del Maligno (San Jorge y el dragón) y siguen muy presentes en nuestros días en la heráldica, en el arte, en la literatura y en el cine.
En fin, el hombre parece sentir una atracción muy peculiar hacia reptiles, saurios y afines, y el inoxidable éxito entre niños y adultos de los antiguos dinosaurios es sólo una prueba más.
¿Y si ... todos estos mitos y estas criaturas tuvieran en realidad un origen común?
Los reptiles despiertan en nosotros reacciones extremas. Hay quien los adora y quien no soporta su vista... Es muy difícil quedar indiferentes.
¿Será esta la señal que debajo hay algo más, quizás en nuestra memoria genética?
En la actualidad tampoco faltan los mitos y las leyendas, y en los últimos años han encontrado terreno fértil con la llegada de internet, donde pueden alcanzar una difusión inmediata a nivel mundial.
Sin embargo hoy ya no se habla de dragones o serpientes, sino de reptilianos. Estos son los seres que, según se dice, habitarían la tierra desde hace miliones de años (es decir, mucho antes de la aparición del hombre) y seguirían moviendo los hilos a escondidas con la complicidad de los "illuminati".
El más conocido sostenidor de estas teorías conspiracionistas es el escritor inglés David Icke.
Pero al igual que las serpientes divinas de la antiguedad, los reptilianos también pueden ser considerados buenos o malos.
Recientemente ha dado la vuelta a la red una entrevista a una reptiliana que se hace llamar Lacerta. La podéis encontrar AQUÍ traducida al castellano. Es muy larga pero merece la pena leerla, hay que estar al día con estos temas.
P.S.: Si os parece divisar en mis palabras un poco de ironía no os preocupeis, es mi forma de escribir. En realidad estoy absolutamente convencido de que pronto los reptilianos saldrán al descubierto, y entonces sabremos quienes son los buenos y quienes los malos.
DETALLES
Extensión máxima: 2,6 cm
Cabeza: 0,9 cm
Peso: casi nulo
Procedencia:
Granada, "tierra de sangre y de sol", 2006. Detrás de una maceta de campanillas secas en la terraza de casa.

Estos monstruos mitológicos han jugado también en el mundo cristiano el papel de demónios y hasta del Maligno (San Jorge y el dragón) y siguen muy presentes en nuestros días en la heráldica, en el arte, en la literatura y en el cine.
En fin, el hombre parece sentir una atracción muy peculiar hacia reptiles, saurios y afines, y el inoxidable éxito entre niños y adultos de los antiguos dinosaurios es sólo una prueba más.
¿Y si ... todos estos mitos y estas criaturas tuvieran en realidad un origen común?
Los reptiles despiertan en nosotros reacciones extremas. Hay quien los adora y quien no soporta su vista... Es muy difícil quedar indiferentes.
¿Será esta la señal que debajo hay algo más, quizás en nuestra memoria genética?

Sin embargo hoy ya no se habla de dragones o serpientes, sino de reptilianos. Estos son los seres que, según se dice, habitarían la tierra desde hace miliones de años (es decir, mucho antes de la aparición del hombre) y seguirían moviendo los hilos a escondidas con la complicidad de los "illuminati".
El más conocido sostenidor de estas teorías conspiracionistas es el escritor inglés David Icke.
Pero al igual que las serpientes divinas de la antiguedad, los reptilianos también pueden ser considerados buenos o malos.
Recientemente ha dado la vuelta a la red una entrevista a una reptiliana que se hace llamar Lacerta. La podéis encontrar AQUÍ traducida al castellano. Es muy larga pero merece la pena leerla, hay que estar al día con estos temas.
P.S.: Si os parece divisar en mis palabras un poco de ironía no os preocupeis, es mi forma de escribir. En realidad estoy absolutamente convencido de que pronto los reptilianos saldrán al descubierto, y entonces sabremos quienes son los buenos y quienes los malos.
DETALLES
Extensión máxima: 2,6 cm
Cabeza: 0,9 cm
Peso: casi nulo
Procedencia:
Granada, "tierra de sangre y de sol", 2006. Detrás de una maceta de campanillas secas en la terraza de casa.
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